EFECTOS DE UNA GASTROENTERITIS EN UNA CRITICA:
La crítca parte de una premisa falsa al realizar la reseña, ya que la caza de la ballena albina en "Moby Dick" se correspondería con el trato del anglosajón a la naturaleza y los amerindios de U.S.A. en "Seaview", siendo el golf una ejemplificación de dicho comportamiento y "la codorniz bob white" la guía de reconducción hacia el planteamiento inicial de la colonización estadounidense, por ello la novela parte desde Arizona (el último de los 48 estados contiguos en firmar el Tratado de la Unión) y acaba en "Seaview" (las costas donde arribara el Mayflower). Cecilia tampoco recae en que el cáncer de Melinda no es otro que el que padece su América y omite quejarse de la gastroenteritis que sufrió al efectuar la lectura de la obra, posible causa de su atrabiliaria reseña.
SUGESTIÓN Y METÁFORA (Noviembre 2011 en LEER)
Al gran Stanley Kubrick, reconocido perfeccionista en su trabajo, le tuvo que recordar Jack Nicholson
que una cosa es ser perfeccionista y otra, ser perfecto. Esa matización puede venir muy a cuento a propósito de esta novela de Toby Olson, autor nacido en 1937, que ha publicado poesía y narrativa indistintamente.No hay ninguna duda de que estamos ante una novela de notable ambición. En cuanto a lo que realmente
haya conseguido su autor, hay que empezar por decir que fue premiada con el PEN/Faulkner en 1983, y
que cuenta con una nutrida nómina de prestigiosos defensores (Robert Coover no ha vacilado en calificarla de obra maestra). Seaview es una novela que en sus casi treinta años de vida se ha ganado el calificativo de
prestigiosa. Pero, junto a sus indiscutibles virtudes, alberga algunas dificultades de lectura, así como deja
una sensación final de producto no plenamente logrado. Olson ha escrito una obra de gran originalidad,
aunque inscrita, a su vez (y no hay contradicción en ello: lo que no es tradición, es plagio) en la gran tradición
de la novela norteamericana. Resuenan aquí ecos del gran Melville y sus disquisiciones sobre las técnicas
balleneras y otras materias (en el caso de Seaview es exclusiva y reiteradamente la práctica del golf), así como de En la carretera de Kerouac (también aquí hay un largo peregrinaje de costa a costa de Estados
Unidos). Olson demuestra moverse bien tanto en las frecuentes descripciones como en la introspección psicológica que se alternan en el relato, construye una trama con la intriga justa (una vieja deuda por saldar)
y es un solvente narrador omnisciente que cambia constantemente de punto de vista, situándose en el de uno u otro personaje (el matrimonio protagonista, en el que la mujer se enfrenta a un cáncer terminal; la pareja
que se les suma y el indio que encarna la América profunda y tradicional). Sabe crear atmósferas sugestivas,
inquietantes a veces, y dotar a la novela de un aire metafórico sin duda enriquecedor, requiriendo siempre de un lector atento y activo.
Aquí, el crítico (más acertado que la anterior) no solo omite su nombre, sino las demás tramas explícitas en la novela, tales como la
vuelta de Melinda (símbolo del ideal americano en estado terminal) a sus
orígenes, el reclamo por parte de las naciones indias de los terrenos ocupados por un campo de golf, la búsqueda de identidad y su pérdida en unos personajes totalmente deteriorados (una pareja que muestra el negativo de la pareja principal)... y temas como la cotidianeidad de la vida y los artificios humanos... , sin recalar tampoco en que los cambios de puntos de vista del narrador sobre los personajes principales y secundarios, provoca en el lector la misma desorientación que en la mayoría de estos personajes, por ello la acertada creación de un personaje guía tanto para las tramas de la novela como para nuestra lectura: Bob White, el indio pima que con sus anécdotas y relatos provoca la magia de mostrar las claves del verdadero sentido de la vida, una influencia orientadora tan inapreciable como efectiva para tanta alma perdida.
BABELIA (19/05/12): RESEÑA DE JOSÉ LUIS DE JUAN:
SEAVIEW. Toby Olson. Doctor Domaverso.
Madrid, 2012. 433 págs. 22,90 euros.
Narrativa. NOVELA DE carretera. Seaview es una historia que produce la sensación de haberal visto ya en formato de filme, aunque no consta que se haya filmado. De Los Ángeles parte una pareja, Allen y Melinda, en dirección al este, al codo del Estado de Massachusetts, que forma una especie de brazo en tensión como para resaltar el bíceps. La mujer padece cáncer y quiere volver a su tierra, tan pintada por Edward Hopper, casas sobre las dunas y esas mujeres lánguidas tomando el sol otoñal en la costa aireada de Nueva Inglaterra. Allen ha estado metido en un fiasco de tráfico de drogas con un antiguo amigo, Richard, pero no es lo suyo. Lo suyo es el golf. Es lo que le sale bien y lo que le gusta. Lleva en el auto la bolsa con sus hierros y maderas, así como un saco lleno de pelotas marcadas. En el desierto, cerca de Tucson, se pone a practicar su stance y el swing, y un indio le recoge las pelotas que caen sobre la arena, a la sombra de los saguaros, los grandes cactus. Bob White, el indio pima, les acompañará gran parte del vioaje, cocinando serpientes, cuidando de Melina, mostrándoles una forma diferente de vivir y escuchar la tierra. Toby Olson (Chicago, 1937) despliega una rara sensibilidad en esta novela hacha de fragmentarias aproximaciones a los personajes, de sugerencias, de repentinos hallazgos, sin insistir en nada que no sea el juego. Siempre preciso, con una escritura limpia, Olson escribe aquí un tratado sobre las relaciones humanas y la influencia del entorno bajo el pretexto de un tratado sobre golf. Quienes gusten de este deporte disfrutarán con el sensual detallismo, y los demás apreciarán el sentido del humor, algo negro, de Allen, que se dirige a su destino al final de la carretera con la entereza de los héroes griegos. Por si fuera poco, el discreto amor al paisaje del narrador, considenrado como un misterio, nos recuerda las esquivas pinturas de Hopper.
Muy acertado en unir las sugerencias evocadas por la novela y las pinturas de Hopper.

